Agustín Martinez BuenoAgustin Martinez Bueno un Villalbes de los que en los años 50 emigró al Pais Vasco como muchos otros paisanos en busca de una esperanza de vida mejor que la que el medio rural podía ofrecerles en aquellos difíciles años.

Nació en Villalba de la Lampreana y siempre tuvo a gala decir a todo el mundo sus orígenes ya que aunque todo el mundo le conocía como Agustín el del Ercilla, todo el mundo conocía su origen humilde.

Ha sido un gran defensor, en Bilbao, de todos aquellos que en su emigración a Bilbao pidieron su ayuda y siempre fué una referencia para todos nuestros paisanos emigrantes.

Ha sido una persona conocida en toda la geografía nacional y con proyección también internacional de su cadena de hotelesl, muy querido en el mundo del toreo y del turismo, especialmente en Zamora.

Reconocido como Zamorano Ilustre por el Correo La Opinion de Zamora

Reconocido como empresario ejemplar en Bilbao

Ha fallecido a los 79 años de edad el dia 2 de septiembre de 2020

Probablemente una de las mejores descripciones biográficas que he conocido es la que el mismo hace a Ion Uriarte del Correo y que tanscribo integramente

[Nos miraba fijamente. Pero, a la vez, observaba cada uno de los movimientos del hotel. Estamos en el Ercilla. En un sofá, a la izquierda de la barra, en ese hall con alma de plaza. Lo mismo es salón exclusivo, que acoge fiesta popular. Y todo, por él. Agustín. La demostración de que los de Bilbao, a veces, nacen donde les da la gana. Para eso hay que ser especial. Tanto como estos ojos azul cielo que llegaron, hace seis décadas, dispuestos a dejar huella. Lo han hecho. Este miércoles nos ha dejado uno de los hosteleros más populares de la villa, al que recordamos con este artículo.

A los grandes se les llama por el nombre. Es el caso. De apellidos Martínez Bueno, le conocen como Agustín el del Ercilla. Su impronta siempre estaba presente. Nacido el 26 de mayo del 41 en Villalba de la Lampreana, Zamora, a los 15 años parte hacia Bilbao y entra de botones en EL CORREO. «Trataba de usted a todos, como hacen los castellanos, y les gustó», desvela entre risas. Las que afloran al hablar de sus cometidos. «Pasar botellas de vino desde el bar Matías de Ledesma al periódico, que entonces estaba allí». Hijo de labradores, le parecía estar de vacaciones. Pero los periodistas le insistían en que debía estudiar. Se matricula en el Instituto Central. «Entre enero y junio hice 1º, 2º, 3º y 4º», proclamaba y recordaba que «era mayor que los profesores». Poco a poco conocía Bilbao. Empezando por Larraskitu, donde vivía. «Llegaba a las 3 de la madrugada y me levantaba a las 8», no sin insistir en que Antonio Barrena, director del periódico, y los Bergareche le apoyaron muchísimo. «Me dieron unas páginas y de ordenanza pasé a auxiliar de redacción. De ahí a administración, luego publicidad...hice de todo». Al escucharle viajábamos a los años en que vivía con una hermana y el cuñado que le trajo. Un tiempo donde todo le deslumbraba. «Me rompí un brazo porque me despisté al pasar ante un escaparate. Nunca había visto uno», confesaba con una sencillez emocionante. Sorbo de café y siguió con su relato. «Conocí a Luis María Ansón siendo telefonista». Ya ven que hizo de todo. «Y me apuntaron para estudiar la carrera por libre». Era un no parar. Pero una mañana, charlando con Jesús Ceberio, comentan que van a construir un hotel y necesitarán relaciones públicas. Allí fueron. Les aceptaron. «Me mandaron al hotel Bahía de Vigo para aprender». 

Aunque hay otro dato que interesa más. Cómo conoció a su mujer. «Marian era la hija única de Anasagasti, el dueño. Le invité al cine y aceptó», evocaba con cariño, pese a que no fue fácil convencer al padre. «Me vigiló de cerca. Hasta que vio que era de fiar». El resto, es historia. Y larga. Incluye otros dos hoteles, López de Haro y Embarcadero, y tres hijos, Cayetana, Álvaro y David. En el Ercilla fue pionero a la hora de abrir los hoteles a la Aste Nagusia, hace 41 agostos. No hay páginas para tanta anécdota. Como muestra, la noche en que se hospedaron Carrillo, Felipe, Fraga y Garaikoetxea. O cuando Txomin Zuluaga se acercó a saludar al político gallego, del que había sido alumno, y al verle Fraga le tiró de la oreja «porque había salido rebelde». Por no hablar de los toreros. Por su casa han pasado más monteras que por Vistalegre, la Maestranza y las Ventas juntas. Agustín quiere a todos, pero muestra querencia hacia 'El Niño de la Capea' y hacia Manolo Chopera, hombre clave para que la tauromaquia se alojara en su hotel. De hecho, lleva duende taurino. Su capote y su muleta se llamaban supervisión y relaciones públicas. 

La faena empezaba pronto. A las 9.30 entraba por la cafetería. Al llegar a recepción ya tenía el parte.«El resto lo paso machacando a los hijos con consejos«, exclamaba divertido. La saga continúa. Aunque nunca podrán, eso es irrepetible, mirarte a los ojos y a la vez vigilar toda la plaza. Esa que tiene nombre de hotel y espíritu botxero. Tenemos estatuas de fundadores, políticos, escritores, payasos y hasta de musas. Pero no recuerdo ninguna dedicada a un hostelero. Curioso. Porque son los anfitriones de nuestra villa. Como Agustín el del Ercilla. Un niño de Zamora que quiso renacer en Bilbao, ponerle moqueta y fiesta, y abrirlo al mundo.]

Otros  enlaces de interes

Pocos Zamoranos podrán gozar de una necrológica como la que dedica ABC a nuestro paisano. igual que pocos podrán acaparar la atención de Herrera en la COPE

La Opinion de Zamora 

El día de Zamora

El Pais

Hosteleria en Zamora

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